Diagnóstico
Es muy importante diagnosticar el trastorno obsesivo-compulsivo o TOC, ya que con el tratamiento correcto, muchos pacientes tienen una mejoría importante, no sólo en lo relacionado con los síntomas obsesivo-compulsivos, sino que también en la calidad de vida.
El diagnóstico de TOC se basa, por un lado, en criterios referidos exclusivamente a las obsesiones o a las compulsiones y, por otro, en criterios referidos a ambos.
Criterios referidos a las obsesiones:
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Ideas, impulsos e imágenes recurrentes y persistentes.
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Estos pensamientos, impulsos o imágenes no son simplemente preocupaciones excesivas sobre problemas reales.
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La persona intenta reprimir o neutralizarlos.
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También reconoce que los pensamientos, impulsos o imágenes son producto de su imaginación.
Criterios referidos a las compulsiones:
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Comportamientos repetitivos (por ejemplo, lavarse las manos y comprobar cosas) o actos mentales (por ejemplo, contar, repetir palabras mentalmente) que la persona se siente impulsado a hacer.
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Estos comportamientos o actos mentales tienen el objetivo de reducir o evitar la angustia, o evitar alguna circunstancia o situación temida.
Criterios referidos tanto a las obsesiones como a las compulsiones:
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En algún momento a lo largo del curso de la enfermedad, la persona debe reconocer que las obsesiones o compulsiones son excesivas o irracionales.
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Las obsesiones o compulsiones provocan angustia, consumen mucho tiempo e interfieren significativamente con la rutina cotidiana normal.
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En los casos en que existe otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se restringe a éste (por ejemplo, anorexia y una obsesión con la comida).
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La alteración no se debe a los efectos psicológicos directos de una sustancia (por ejemplo, una droga de abuso, una medicación) o una condición médica general.