Terapia cognitivo-comportamental
La terapia cognitivo-comportamental (TCC) es un método de tratamiento psicológico que supone el trabajo del terapeuta con el paciente a fin de comprender cómo los pensamientos y sentimientos afectan su comportamiento. El objetivo de la terapia radica en modificar los patrones de pensamiento negativo que provocan ansiedad en el paciente y reemplazarlos por otros positivos y más realistas.
Algunos elementos de la terapia incluyen estrategias de exposición, que permiten que el paciente se enfrente, de forma gradual, a los factores que le generan ansiedad y se sienta más cómodo en este tipo de situaciones. También es necesario que el paciente practique las habilidades que aprende.
Existen cada vez más pruebas que indican que la TCC es un tratamiento efectivo para ciertos tipos de trastornos de ansiedad. Habitualmente, incluye una terapia para reducir los síntomas psicológicos, pero también tiene el objetivo de tratar síntomas mentales más específicos en los diferentes trastornos. En general, es necesario realizar entre 8 y 20 sesiones de TCC para tratar trastornos de ansiedad.
En los casos de TAG y TP, el curso de tratamiento habitual consiste en 16 a 20 sesiones. Cerca de la mitad de las sesiones puede desarrollarlas el paciente como "tarea para el hogar", con la supervisión del profesional, durante un período cercano a cuatro meses.
Para el TOC, el curso típico de tratamiento inicial consiste en 16 horas de intervenciones basadas en exposición y prevención de la respuesta. Para los pacientes que se encuentran confinados a su casa, es necesario realizar un tratamiento más prolongado e intenso.