Depresión y trastorno físico
Si una persona sufre una enfermedad y luego contrae otra, ésta se denomina "comórbida" o "secundaria". Por tanto, no hablamos de un agravamiento de la enfermedad inicial sino de una nueva enfermedad que se suma a la que la persona ya padecía.
Sin embargo y desafortunadamente, cualquier enfermedad física grave y prolongada aumenta el riesgo de desarrollar depresión. Esto se debe a muchas razones.
Razones psicológicas
Es comprensible que una persona se entristezca y hasta desarrolle depresión si sufre dolores agudos o si le resulta difícil poder desempeñarse de la forma que quisiera. Por supuesto, lo mismo sucede si está sufriendo una enfermedad que pueda ser mortal o que pueda incapacitarla.
Razones físicas
Algunas enfermedades afectan la función cerebral y, consecuentemente, pueden desencadenar depresión. Se pueden encontrar diferentes ejemplos de este tipo de condiciones, entre ellas trombosis cerebral, enfermedad de Parkinson, demencia y esclerosis múltiple. Si la enfermedad ha modificado el equilibrio químico u hormonal, también puede provocar depresión u otros trastornos psicológicos.
Medicamentos
En algunos casos, el tratamiento médico, necesario para mejorar o curar una enfermedad física, puede desencadenar o ayudar a mantener la depresión, ansiedad u otros trastornos psicológicos. Esto sucede con, por ejemplo, algunos tipos de medicamentos para el corazón, como los llamados betabloqueantes.