Psicosis puerperal
Afortunadamente, la psicosis puerperal no es una condición muy común; ocurre sólo después de 1 de cada 500 partos. Generalmente, la psicosis puerperal aparece una o dos semanas después del nacimiento. Puede comenzar lentamente y empeorar a medida que pasan los días o las semanas, o puede tener un inicio agudo y dramático. La madre puede llegar a creer que la gente habla en voz baja acerca de ella. Siente que no está a la altura de las circunstancias y puede pensar que le cambiaron a su bebé por otro o que la están sometiendo a un experimento, etc.
Para que la condición se convierta en una psicosis puerperal, que es un grave trastorno mental, deben existir fenómenos psicóticos, como alucinaciones o ideas delirantes. Se cree que existe una correlación de condiciones que pueden provocar una psicosis puerperal. Es una cuestión de cambios hormonales, la vulnerabilidad emocional de la madre (que incluye los factores hereditarios), la falta de sueño y otras situaciones difíciles.
Tratamiento
En los casos de psicosis puerperal siempre es necesaria la internación, tanto para una condición psicótica leve, moderada o grave. Como en el caso de la depresión, el riesgo de que la madre se suicide y de que lastime al bebé a causa de su enfermedad siempre está presente.
Durante la hospitalización, casi siempre es necesario el tratamiento antipsicótico. La lactancia o el amamantamiento son casi siempre imposibles aunque deben evaluarse individualmente. También depende del tratamiento médico al que esté sometida la madre.
Se recomienda no internar al bebé con su madre. La madre está demasiado enferma como para cuidar de su hijo. Para proteger el desarrollo del bebé durante las primeras semanas o meses, es mejor no internar al bebé en un entorno agitado y donde existe el riesgo de que la madre lo lastime. Es aconsejable que el padre o uno de sus abuelos sea el cuidador primario del bebé para que su desarrollo pueda ser normal.