Medicación
¿Se está usted medicando?
Si sufre de problemas sexuales, quizá tengan que ver con los efectos secundarios sexuales de una medicación antidepresiva.
La mayoría de los efectos secundarios sexuales son reversibles, lo cual significa que los cambios no son permanentes.
Puede pasar también que sus problemas sexuales no aparezcan hasta que el medicamento haya empezado a levantarle el ánimo. Cuando empiece a sentirse mejor, empezará a recuperar el deseo y la energía para seguir una vida sexual activa, pero puede encontrarse con dificultades sexuales que no había tenido antes. Y puede necesitar ayuda profesional para superarlas.
Los medicamentos pueden afectar el vigor sexual, la erección y la lubricación así como a la gratificación sexual, el orgasmo y la eyaculación. Algunos de estos cambios pueden atribuirse también a la misma enfermedad. Es difícil decir cuál es la diferencia.
Tenga cuidado de no sacar conclusiones apresuradas. Es mejor que busque ayuda profesional o que siga informándose en este sitio Web.
Sus opciones
Tiene una serie de opciones diferentes si su medicación tiene efectos secundarios sexuales.
- Busque el consejo del médico que le ha recetado el medicamento; si su situación lo permite, podrá reducir el medicamento
- Quizá pueda interrumpir el medicamento por breves períodos de tiempo
- Quizá pueda tomar otro medicamento para contrarrestar los efectos secundarios
También puede obtener ayuda psicológica para cambiar los hábitos sexuales. Si tiene problemas sexuales, puede aprender a compensar cualquier efecto negativo de su capacidad sexual. Por ejemplo, si tiene dificultades para obtener una erección, puede aprender a incrementar la estimulación sexual o puede intentar nuevas posiciones que hagan posible la relación.
¿Qué tratamiento ayuda?
Aquí tiene un ejemplo de la reestructuración de los pensamientos de Helena cuando Emilio la toca:
Los dos están de pie en la cocina y Emilio abraza a Helena. Pero Helena reactiona con pensamientos negativos automáticos como:
- "Él no quiere más que sexo."
- "¡Es tan egoísta!"
- "¿No puede ver que ahora no tengo ganas?"
Ella siente rabia. Pero la rabia es una emoción poco constructiva; no le ayuda a ella ni a él.
Será mucho mejor reaccionar de manera constructiva. Ella se da cuenta y trata de manejar su rabia con pensamientos constructivos como:
- ¡Sólo intenta mostrar interés!
- No sé si quiere más
- Si no deseo hacerlo, no tengo más que decirlo
- No hay problema en que me toque
Esta reestructuración de los pensamientos ayuda mucho, tanto a Helena como a Emilio; los pensamientos positivos son buenos para todos.