Actitudes

La gente sabe que existe un tratamiento seguro y eficaz para la depresión, pero ¿por qué no todos buscan ayuda?

Pueden estar reprimiéndolo o negándolo. Aunque sepan que algo no anda bien, no buscan ayuda. Es una reacción normal aunque no es la adecuada en estos casos, ya que las siguientes actitudes pueden representar un gran riesgo:

  • tratar de olvidar lo malo;
  • convencerse a uno mismo de que las cosas todavía no están tan mal;
  • ansiar que se cure solo;
  • creer que "el tiempo cura las heridas";
  • creer que "mañana será otro día", y cosas así.

Detrás de estas esperanzas, estas ideas y estos deseos puede haber un miedo a los médicos, a las enfermedades o a conocer la verdad… o simplemente puede ser un gran número de pensamientos positivos.

Falta de conocimiento

También puede deberse a una falta de conocimiento sobre la depresión. Cuanto menos sepa sobre la depresión, el curso y el tratamiento de la enfermedad, menos posibilidades tendrá de actuar a tiempo, o de que los demás lo hagan.

En los últimos años, los médicos, las asociaciones de pacientes y los pacientes han hecho mucho para informar al público sobre las enfermedades mentales y sobre la depresión, en particular. Existen numerosas pruebas que indican que las actitudes negativas hacia la depresión han comenzado a desaparecer lentamente. En la actualidad, podemos ver y leer sobre personas muy conocidas que hablan de esta enfermedad en los periódicos o en la televisión. A veces también cuentan que han vuelto a trabajar o que han evaluado su situación y decidido comenzar a tener una vida más relajada.

Afortunadamente y para beneficio de todos, cada vez sabemos más acerca de la depresión; y éste es uno de los fines de DepNet.

Prejuicio

Sin embargo, existen muchos prejuicios contra la depresión. Imagine que tiene que contarles a sus colegas en el trabajo el motivo por el que ha estado enfermo tanto tiempo.

¿Qué les diría?...

  • que se lastimó esquiando en un viaje a los Alpes, 
  • que se lastimó al tropezarse en el umbral de su casa, 
  • que tenía una infección inofensiva y prolongada, 
  • que tenía úlceras estomacales, 
  • que tenía un problema cardíaco grave o 
  • que tenía depresión…

Todos creen que los trastornos mentales son muy diferentes de otros trastornos. Si tuvimos un trastorno mental, quizás nos sintamos avergonzados por no haber sido lo “suficientemente fuertes”. Intentamos esconder nuestra depresión en el trabajo y en nuestra casa porque no sabemos lo que la gente va a pensar y decir de nosotros.

Intentamos pensar en todas las enfermedades que podemos causar al actuar irresponsablemente o comportarnos de manera estúpida. Muchas enfermedades, por ejemplo, pueden ocasionarse cuando: 

  • usamos tabaco,
  • consumimos alcohol,
  • tenemos malos hábitos con la higiene en la cocina,
  • practicamos algún deporte,
  • conducimos con imprudencia o 
  • no respetamos las medidas de seguridad en nuestro lugar de trabajo, etc.

Ahora, ¿no es extraño que una enfermedad mental nos haga sentir tan avergonzados y culpables? Si somos más abiertos y estamos más conscientes del problema de la depresión, pronto veremos a esta enfermedad como algo grave y lamentable, y no como algo de lo que debamos avergonzarnos.

Ultima actualización:19/06/2008