La iglesia

¿La iglesia puede ayudar a personas que padecen depresión?

La respuesta es "sí". Uno puede ir a la misa del domingo y dejarse llevar por el canto, las palabras y las oraciones. En la vida cotidiana, la iglesia es una habitación a la que uno puede ingresar. Se puede prender una vela y permitir que el contenido y el significado de esa habitación nos rodeen. La iglesia es la presencia más visible de Dios.

Uno también puede hablar con el sacerdote de cualquier iglesia. Los sacerdotes consideran a estas charlas como una parte importante de su trabajo. No dude en hablar con un sacerdote si así lo desea. Será recibido con los brazos abiertos.

Cada sacerdote, desde luego, es diferente. Lo mismo ocurre con los médicos. Si usted siente que no tuvo una buena conexión con el sacerdote, puede recurrir a otro.
Los sacerdotes hicieron una promesa de confidencialidad. Esto significa que no pueden revelar información a ninguna persona, a menos que usted lo desee o le haya dado permiso para hacerlo.

¿Puedo recurrir a un sacerdote mientras estoy realizando el tratamiento?

En general, la respuesta es "sí". Es aconsejable que le diga al sacerdote que está en tratamiento. También sería sensato comunicarle a la persona que lo trata sobre las charlas con el sacerdote, especialmente si tiene charlas regulares.

En algunos casos, puede resultar confuso tener charlas regulares con un psicoterapeuta y un sacerdote al mismo tiempo. Usted puede analizar este tema con ambos. Entre todos, encontrarán una solución.

Muchos hospitales cuentan con un sacerdote que se puede contactar personalmente o a través de una enfermera.

Charlas con el sacerdote

Es difícil estar deprimido. La depresión es una enfermedad que genera muchas preguntas existenciales.

También provoca sentimientos de inferioridad, autodesprecio o culpa.

Es común pensar que nos hemos convertido en malas personas o malos cristianos, o que nadie se preocupa por nosotros. "¿A Dios le importa lo que me ocurre?" O Dios es, simplemente, algo muy lejano.

Mantener la esperanza y la fe de que existe un Dios compasivo puede resultar difícil. Entonces, probablemente sea necesario hablar con un sacerdote.

Las charlas con los sacerdotes pueden ser de gran ayuda y apoyo. Algunos tienen mucha experiencia con personas que están deprimidas. No caben dudas de que es beneficioso hablar sobre lo que nos angustia. Juntos, seguramente podrán encontrar las herramientas que ofrecen el evangelio y los valores centrales del cristianismo para la vida.

Creer en algo es parte de nuestras vidas y de nuestra psiquis. Cuando uno siente que la vida es difícil, es probable que nuestras creencias y la relación con Dios se vean afectadas. A todos nos pasa lo mismo. Por eso, poner en duda la fe o no encontrarle sentido a las cosas resulta particularmente difícil cuando uno está deprimido.

Cuando el tratamiento para la depresión comienza a surtir efecto, las creencias y la vida emocional de una persona vuelven a ser las de siempre. Incluso si los problemas continúan luego de la recuperación, no serán tan intensos como lo fueron durante la enfermedad.

Ultima actualización:23/06/2008