Atención
El sacerdote no brinda soluciones sino atención. Cuando estamos enfermos, necesitamos apoyo y ayuda. No necesitamos a alguien que cree saberlo todo, sino a alguien que:
-
se tome el tiempo necesario para brindarnos atención;
-
desee salir a caminar con nosotros, incluso cuando nada más se puede hacer;
-
esté dispuesto a escuchar nuestros problemas.
Saber que podemos contar con alguien siempre es un alivio. Aunque tengamos miedo de no ser comprendidos, es posible tener una charla tranquila con un sacerdote y hacer un análisis objetivo. Estamos con alguien que puede comprender bien cuál es nuestra situación.
Dios está cerca
Aunque tengamos dudas sobre nosotros mismos y nuestras capacidades, eso no cambia la visión que Dios tiene de nosotros. Jesús demostró que Dios no nos juzga con rigor sino que es compasivo y misericordioso. No olvidemos que Dios nos ama.
Dios también está con nosotros cuando todo parece negro. El sacerdote nos ayuda a ver que Dios está cerca, aun cuando pensamos lo contrario. Dios no es diferente cuando estamos enfermos sino que lo que cambia es nuestra percepción de Dios.
La vida emocional de las personas tiene un impacto muy fuerte en la relación con Dios. Es importante que podamos ver esto, y para ello necesitamos ayuda.
"¿Qué hice para merecer esto?"
Cuando estamos deprimidos nos preguntamos:
-
¿Qué hice para merecer esto?
-
¿Es un castigo?
-
¿Dios quiere que esté deprimido?
-
Si no es así, ¿por qué Dios no me cura?
El ex obispo de Viborg, George S. Geil, decía lo siguiente:
"La maldad nunca viene de la mano de Dios. Pero cuando nos toca, siempre podemos contar con que Dios nos de una mano, tanto a nosotros como a lo que nos rodea. Aunque estemos perdidos en un desierto, incluso ese desierto es un simple grano de arena en la mano del Santo Padre".
No olvidemos cuáles son los pilares del cristianismo:
-
Dios NO impide que sucedan cosas que nos pueden lastimar.
-
Pero Dios nunca nos abandona.
-
Dios NO nos expone a situaciones buenas o malas.
-
Pero Dios nos acompaña y ayuda en todo tipo de situación.
Sentimientos de culpa
La culpa puede ser abrumadora y es provocada por sentimientos complejos. Uno puede sentir que no sabe cómo seguir. Un sacerdote puede ayudarnos a ver qué cosas son producto de nuestra hipersensibilidad o susceptibilidad y cuándo debemos ser indulgentes.
Cansancio y esperanza
El cansancio también afecta la vida cristiana. No se trata del cansancio cotidiano sino del agotamiento que puede hacer que no nos interese nada de lo que ocurre a nuestro alrededor. No tenemos la fuerza para mantener nuestras creencias. No encontramos la forma de expresarlas. Rezar no tiene sentido.
Entonces, el vacío y la soledad se apoderan de nosotros.
Es posible que necesitemos a alguien en quien confiar y en quien apoyarnos; alguien que actúe como sustituto y que pueda elevar una plegaria y unas palabras que nos animen, tal vez de la Biblia. Un "sustituto de la esperanza", que se aferre a ella cuando nosotros no podemos.
Valorarnos
Dios nos ama, más allá de cómo nos sintamos. No valemos menos por estar deprimidos. La palabra de Dios no exige que no estemos deprimidos ni dice que sólo servimos cuando estamos sanos. Siempre está cerca, incluso cuando no lo creemos.
Nuestro valor como personas se mantiene intacto, aunque estemos deprimidos.
Ultima actualización:23/06/2008