Licencia por enfermedad

Cuando una persona está deprimida, es posible que le sea difícil protegerse. Protegerse a sí mismo quiere decir que uno debe actuar como si fuera un padre que protege a su hijo. Pero uno no puede protegerse si se presiona y se expone a situaciones que no puede controlar. Tampoco puede protegerse si no distingue entre lo que está bien y lo que está mal.

Antes de tomarse la licencia por enfermedad, uno debe considerar si reducir las horas de trabajo es realmente una buena idea. Cuando uno mantiene los vínculos laborales, resulta más fácil retomar las tareas.

Conflictos

La depresión puede generar conflictos con el mundo exterior. Y, en general, son conflictos que no surgen cuando uno se siente bien. Las personas que padecen depresión experimentan sentimientos muy intensos, como irritabilidad, enojo, ansiedad y tristeza. Cuando uno está deprimido, estos sentimientos se manifiestan en situaciones en las que uno, normalmente, los hubiera reprimido. Aunque no tienen nada de malo, es aconsejable controlar estos sentimientos de acuerdo con la situación.

Es probable que uno se sienta muy cansado y aletargado, y esto puede afectar la calidad de su trabajo. Por eso es importante protegerse. Si uno no puede controlar esto debido a la situación laboral, tal vez sea hora de considerar tomarse una licencia por enfermedad.

Algunos factores pueden indicar que es necesario tomarse una licencia por enfermedad:

  • Si las relaciones con terceros se ven afectadas por sentimientos como enojo o irritabilidad.
  • Si el ritmo de trabajo se ve afectado.
  • Si es imposible concentrarse y la memoria falla.
  • Si se conmueve fácilmente en el trabajo y llora mucho.
  • Si sólo puede trabajar cuando tomó alcohol.

Sea abierto y honesto

Es mejor ser abierto y honesto. Así, las personas pueden mostrar empatía, compasión y alivio ya que entienden lo que sucede y pueden protegernos. Es muy importante no sentir temor de "ser descubierto". También es una ventaja si uno no tiene temor de lo que los colegas pueden pensar. Si uno habla con las personas, puede descubrir que pueden comprender más de lo que uno cree.

Si uno pone en la balanza las ventajas y desventajas, y aún así se siente inseguro, es necesario recurrir a una persona de confianza, como un buen amigo, su médico o psiquiatra. Entonces podrá decidir por uno mismo. No debemos olvidarlo: siempre tenemos el poder de decisión.

Ultima actualización:23/06/2008