Los compañeros de trabajo
Es normal sentirse afectado por lo que piensan los demás. Todos necesitamos sentirnos aceptados, reconocidos, deseados, amados, valorados y respetados. Pero las personas que sufren depresión no se sienten ni queridas ni deseadas. Por el contrario, desarrollan sentimientos conflictivos y angustia en las relaciones con terceros.
Por eso, las relaciones con los compañeros de trabajo pueden ser tensas, ya que la enfermedad provoca sentimientos como:
· irritabilidad e intolerancia;
· crítica;
· enojo.
La persona enferma expresa estos sentimientos a sus compañeros de trabajo y ellos se tornan intolerantes. Probablemente, sientan vergüenza, enojo, culpa o desilusión al percibir la reacción hostil.
Superioridad
También puede ocurrir que la persona tome una postura de superioridad. Cuanto más incompetente se sienta, mayor será la necesidad de compensar este sentimiento de inferioridad mediante una actitud de superioridad para con el resto de las personas. Esto sucede porque la persona necesita que la valoren. También puede ocurrir que la persona necesite continuamente que la halaguen y reivindiquen. Y, cuando esto no ocurre, reacciona con hostilidad. En consecuencia, se puede sentir maltratada, ignorada e, incluso, insultada.
Critica
También puede ocurrir que la persona haya estado demasiado pendiente y ansiosa por agradar a los demás. Muchas personas que padecen depresión sienten que, por más que se esfuercen, sus compañeros los rechazan o critican. Tal vez la crítica tenga un fundamento. Pero, de todas maneras, nunca es tan grave como la persona enferma lo percibe. Además, los pensamientos negativos pueden ser tan exagerados que la hagan pensar:
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"Es terrible, seguramente me despidan".
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"Ahora van a creer que son estúpido".
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"No puedo hacer nada bien".
¿Debo contarle a los demás sobre la depresión?
Cuando la depresión se diagnostica y se trata, la persona puede optar por contarles a sus compañeros de trabajo. ¡Pero no es obligatorio! Estar deprimido y enfermo es parte de la vida privada de cada uno, y también puede ser sano y una forma de protegerse si sólo habla sobre ello con las personas que le inspiran confianza.
Confiar en las personas también puede provocar desilusión, ya que, para muchos, es difícil guardar un secreto. Las personas cuentan secretos sin intención de lastimar a nadie, y algunas tienen dificultades para controlar los prejuicios; por eso, si uno es demasiado honesto y abierto corre el riesgo de salir perjudicado.
De todas maneras, hablar sobre la enfermedad puede ser una buena solución. Recuerde: que las personas sean intolerantes, prejuiciosas, ignorantes e incomprensivas habla mal de ellas y no de uno.
Ultima actualización:23/06/2008