¿Qué es un tabú?
Lamentablemente, muchas personas piensan que la depresión es un tabú. Al igual que estigma, "tabú" también es una palabra interesante. Se ha distanciado mucho del significado original. La palabra se origina en el Reino de Tonga y Nueva Zelanda. La palabra tiene el siguiente significado en las culturas nativas:
Es algo que se hizo a un lado, que se destinó para un uso especial o un propósito particular. Debía tener importancia religiosa. El uso de la palabra con fines ordinarios estaba prohibido. Su uso se reservaba para personas o grupos de personas especiales, como por ejemplo los sacerdotes (un ejemplo moderno es la comunión de la Iglesia Católica Romana, en donde sólo el sacerdote bebe el vino, que es tabú para el público).
Sin embargo, hoy la palabra tabú se refiere a temas o actividades prohibidas o que las personas evitan como resultado de las normas de la sociedad.
¿La depresión es algo que nos da vergüenza?
Un ejemplo de tabú se ve en el hecho de que muchas personas sientan vergüenza porque padecen depresión. Por eso no hablamos sobre la depresión y eso genera ignorancia.
A su vez, la ignorancia mantiene el misterio, y el misterio genera mitos, que destruyen los hechos y crean estigmas y tabúes. El resultado es un círculo vicioso de negación e ignorancia que tiene como consecuencia el rechazo del paciente a aceptar la enfermedad y no iniciar el tratamiento.
Por lo tanto, los estigmas y tabúes relacionados con la depresión son muy dañinos y en los casos más graves, peligrosos. Es necesario reemplazar los mitos con hechos, y la ignorancia con conocimiento para así eliminar los estigmas y tabúes. De eso se trata DepNet.
La mitología moderna de la depresión
Entre los mitos de la depresión que se mantienen estables se encuentran:
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Los antidepresivos son adictivos. No lo son. Tampoco crean hábitos. En algunos casos, es necesario bajar la dosis gradualmente para evitar cambios repentinos en la química del cerebro y los síntomas que pueden provocar.
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Los antidepresivos alteran el comportamiento habitual de una persona. En realidad, la medicina modifica el comportamiento depresivo y permite que la personalidad normal de la persona salga de la oscuridad.
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Las píldoras de la felicidad nos ponen más felices. Los antidepresivos no son "píldoras de felicidad", como los llaman algunos periodistas. Si usted no era una persona interesante, sociable o segura de sí misma antes del episodio depresivo, el tratamiento con antidepresivos no lo transformará en una persona más interesante, sociable o segura.
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La "personalidad de la píldora de la felicidad". Este mito fue inventado por los periodistas que necesitaban titulares llamativos para atraer a los lectores. La depresión es una enfermedad que afecta y destruye la personalidad. La depresión no es parte de la personalidad de los seres. Sin embargo, la distimia (depresión crónica) se puede extender durante un período tan prolongado que pasa a formar parte de la personalidad, aunque en realidad no lo sea. Recuérdelo.
¿Las personas que padecen depresión son dejadas?
Una encuesta realizada en los Estados Unidos mostró que más de la mitad de los encuestados creían que las personas que padecen depresión son dejadas.
Sabemos que la depresión, en general, provoca falta de motivación y cansancio, falta de voluntad para ayudar y baja productividad. Pero la encuesta también indica cuán fácil es ver los síntomas y sacar conclusiones erróneas.
¿Las personas que padecen depresión van a parar a un "loquero"?
Otra actitud común hacia la depresión es creer que es el paso al manicomio. Esto es una fantasía.
Sin lugar a duda, los médicos internan a una persona que está considerando seriamente suicidarse. O si una persona padece depresión y debe ser curada con métodos que no son los convencionales, también puede ser internada. Mientras está en el hospital, recibe tratamiento especial. Pero esto no puede describirse como el paso previo al manicomio. Esta actitud puede tener su origen en las fases maníacas de la depresión bipolar, pero vale destacar que estas personas no son "loquitos".
Sólo podemos repetir lo que ya se dijo antes:
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Los mitos destruyen la verdad y los hechos.
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La mitología alimenta la ignorancia y es suelo fértil para el prejuicio.
Los mitos son difíciles de vencer, ya que en general proporcionan explicaciones sencillas y convenientes para cosas muy complejas y difíciles de comprender.
Ultima actualización:24/06/2008