Golpe de velocidad
n 1999 me diagnosticaron un episodio depresivo severo. En ese momento, mi médico me envió con una psicóloga que continué viendo durante 1 año aproximadamente. Siento que tuve suerte de conocerla, ya que de alguna manera congeniamos y en realidad fue capaz de ayudarme a poner mi vida nuevamente en orden.
En la primera entrevista ella me aseguró que, con el tiempo, vería esto como uno de los golpes de velocidad de la vida, a lo que contesté: “se siente más como una explosión nuclear”.
No hay duda de que este episodio continúa teniendo influencia en mi vida y mis decisiones, porque sé que me hacen estar bien “conmigo” y no con otros. Todavía estoy bajo tratamiento y me han dicho que posiblemente soy una de las personas que necesita continuarlo por un periodo de tiempo más largo que otros. He hablado de ello abiertamente, pero también he notado que algunas veces la gente me toma menos en serio y eso me frustra. De todas formas he aprendido...que la vida tiene que ser lo que “yo” quiero que sea, no lo que el mundo considere aceptable; y tengo que convertirme en una persona más fuerte para decir no quiero hacer esto. Y sí, me doy cuenta que se pudiera pensar que esto esté un poco fuera de tiempo, pero es lo que prefiero. Puedo vivir con ello, mi interior está en paz y eso para mi no tiene precio. Soy afortunada de tener un esposo amoroso que amablemente me dirá, “no creo que quisieran decir eso con mala intención”, y con frecuencia esto también me ayuda.
¿Mi mensaje? Simple, si necesita ayuda pídala, no se avergüence o se asuste. Aprendí que la depresión no es una moda o una excusa, es real, tiene efectos reales y mientras más pronto enfrente y acepte este hecho, puede empezar a curarse. Toma su tiempo, no existe la menor duda, pero he ido desde el extremo de planear mi desaparición hasta el extremo de amar cada día de mi existencia. Las cosas sencillas para mí como las nubes, los pájaros, las vacas que tenemos en la puerta trasera, es lo que hace que mi día valga la pena y sea maravillosa. Encuentre su paraíso y apéguese a él.